miércoles, 16 de marzo de 2011

El Viacrucis de la Lopez


La devoción popular cristiana, parte importante de la fe de nuestro pueblo, cuenta entre sus expresiones con el Via Crucis. La Cruz, más que un icono de identificación del cristianismo, ha sido durante siglos un elemento fundamental que tiene que ver con el seguimiento de Jesucristo. La cruz es una experiencia del caminar. Asociar la cruz con el camino está en las mismas raíces del discípulado: El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga (Mc 8,35)


Si bien, la cruz es símbolo de un castigo impuesto, consecuencia de un sistema injusto y corrupto, para Jesús de Nazareth es también una opción, no como negación o rechazo de la condición humana, sino como decisión de tomar el camino de la fidelidad, del amor hasta las últimas consecuencias, preferible del camino de la simulación, la complicidad o el éxito. En la cruz, Jesús experimenta el fracaso y es tocado por el dolor que padece la humanidad en lo má profundo. Es en el calvario donde la encarnación en toda su desnudez revela hasta donde llega "la debilidad de Dios", su amor y su afán por que tengamos Vida en Abundancia.


GRacias a la FRATE, pastoral social juvenil de la Parroquia Natividad del Señor en Santa CAtarina, que con su esfuerzo hace esta propuesta de reflexión y concientización. Gracias por ayudarnos a contemplar lo revelado por Dios en el sufrimiento humano y consecuentemente a tomar posturas solidarias frente al desgarrante proceso de descomposición social que vivimos. Contemplarnos como pueblo crucificado nos mueva a ubicar los modos de bajar de la cruz.


Cada estación del viacrucis evoca una circunstancia a partir de la cual podemos ir tejiendo la esperanza que todos necesitamos.


Te adoramos, Oh Cristo y te bendecimos

R. porque con tu santa cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

I


II


III


IV


V


VI


VII


VIII


IX


X


XI


XII


XIII


XIV